Con este toque los vecinos soltaban a pastar a su ganado (vacas, bueyes, burros) a los prados comunales. Los vaqueros se organizaban en turnos entre los vecinos que entregaban sus animales en función de cuantas cabezas tuvieran en propiedad.
Es el que llama a los vecinos para la realización de trabajos comunitarios, siendo lo habitual que de cada casa participara una persona. Gracias a esta costumbre se realizaban labores que de otra formas habría resultado imposible fueran acometidas.
Se voltean las campanas de forma permanente para que las vibraciones que crean los sonidos rompan los nublados, es decir, alejen las tormentas que traían rayos, trombas de agua o el temido granizo. Dependiendo de pueblos, también se hacía otro toque con sentido religioso donde el tañido iba diciendo: “Tente nube, tente tú, que Dios puede más que tú; si eres piedra vete ya, si eres agua ven acá, que tente tú, que tente tú, que Dios puede más que tú”.
Tres series de toques con el Campanín, terminando cada una de ellas en un toque, dos o tres, dando lugar a la primera, segunda o la tercera antes de empezar la misa.
Se realizaba al amanecer para que todos los vecinos rezaran sus oraciones antes de empezar la jornada de trabajo.
Se trata de un breve toque de una sola campana, preludiado de doce campanadas indicativas de las doce horas o mediodía. Era la llamada a la oración en la que se recordaba el misterio de la Encarnación.
Toque normal y corto de una sola campana que llama a rezar Avemarías en la iglesia durante casi todo el año, pero muy especialmente durante los meses de Cuaresma, mayo (mes de las flores) y noviembre (mes de los difuntos). Se iba generalmente al atardecer, cuando todos los vecinos ya habían terminado la faena.
Es el toque por la muerte de un vecino, de cadencia lenta y repetida, formado por sonidos graves y agudos intercalados. Dependiendo de pueblos se podía saber si el difunto era varón o mujer por el repique inicial, siendo hombre el inicio del tañido con la campana grande y mujer con la pequeña. También hay tañidos de posa en los que empezando con dos toques significaba que era mujer, tres varón, cuatro el sacerdote, cinco el obispo y seis el Papa. Incluso con el mismo tañido se daba a conocer la hora del entierro, siendo las horas la campana grande y la pequeña las medias.
Se producía a la muerte de un niño, siendo menor de 7 años se le enviaba a la Gloria y el tañido iba diciendo “… vas bien, bien vas, al cielo vas, del cielo vienes, al cielo vas, …”.
Volteo lento e intermitente mientras existía el riesgo de perderse. Este toque era muy apreciado por los pastores pues era de gran ayuda para conducir los rebaños de regreso a sus corrales.
Reúne a los vecinos para debatir temas de interés general. Al igual que en el toque de huebra lo normal es que hubiera un representante de cada casa.
El temido fuego requiere la intervención rápida de todos, por tanto es un toque rápido y largo para que los vecinos saquen sus calderos, hagan cadena y apaguen el fuego de la casa o pajar en llamas. Si se trata del monte se llevan hachas para cortas ramas y utilizarlas para extinguir el fuego.
Se voltean todas las campanas la víspera de la fiesta. El mismo días por la mañana o el día anterior se limpian plazas, calles y, en especial, aquellas por donde pasará la procesión. Los vecinos se visten con sus mejores galas y se prepara la mejor comida del año, generalmente después de haber sacrificado el día anterior algún animal para guisarlo o asarlo.
Volteo de todas las campanas a las que se une el lanzamiento de cohetes para festejar a San Pedrín, protector de Villota del Páramo. Eran los mozos del pueblo los encargados tradicionalmente de este toque que es el más difícil y complicado de realizar, pues hay que coordinar las fuerzas de tres o cuatro personas y a través de sus brazos y buen oído conseguir sin acoples –estamos hablando de milésimas de segundo– el “…din…din…dan…dan…”.